miércoles, 2 de marzo de 2011
Actitud sistémica vs.actitud adecuada
Todos respondemos de diferentes maneras ante las cosas que se nos presentan. Y todos podemos responder de muchas maneras ante lo que vamos viviendo y experimentando en cada momento de nuestro diario existir.
Hoy en día se reconoce que una adecuada actitud es una de las cualidades esenciales en las buenas relaciones, en el trabajo, en el liderazgo, en el trabajo en equipo, en la familia y en toda actividad que implique interacción social.
Todo programa de superación y desarrollo humano, personal, profesional, organizacional o grupal, invita a sus participantes a trabajar y a mejorar su actitud.
Entre las acciones promovidas por los distintos especialistas de orientación, soporte y basesoría a las personas y organizaciones se encuentra la de ayudar a mejorar la actitud de las personas. El coach profesional lo hace como parte de su actividad de coaching.
T.J. Leonard++ ofreció la distinción clave de "Responder vs. Reaccionar", indicando las ventajas de tomar control sobre las propias capacidades al responder de manera pensada y sentida y no sólo de reaccionar impulsivamente ante las situaciones.
La actitud sistémica (modelo MORE®) es una forma de observar cada una de las circunstancias de la vida de manera consciente, en tal forma que podamos manifestar nuestro propio ser de una manera humana, digna y elevada.
La actitud sistémica (modelo MORE®) lleva a buscar las acciones que fomentan mejorar los resultados, la productividad y la calidad de vida en las organizaciones.
La actitud sistémica (modelo MORE®) invita a elevar nuestra mirada para encontrar nuevos puntos fuera de nuestra zona de confort, que ayuden a generar innovaciones en beneficio de las personas y los contextos sociales en que nos desenvolvemos.
La actitud sistémica (modelo MORE®) permite encontrar mejores interpretaciones a las experiencias vividas, facilitando otorgar significados de mayor valor y un sentido más favorable a lo que se vive.
La actitud sistémica (modelo MORE®) facilita el enriquecimiento de paradigmas, más acordes con la realidad y con grandes posibilidades para llevar una vida sustentable en todos los ámbitos en que se desenvuelve el ser humano.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿Cómo es tu actitud cotidiana?
- ¿Respondes o reaccionas?
- ¿Desde qué observador actuas generalmente?
- ¿Eres adaptable, flexible y alegre en cada situación que vives?
- Desde tu paradigma, ¿cómo es la vida contigo?
Entrénate como Coach Sistémico
sábado, 15 de enero de 2011
Observador sistémico vs. observador tradicional
Hablar del "Observador", que deriva del "Observador de segundo orden", representa la posibilidad de utilizar una distinción para observar y generar acciones. Esto significa identificar la distinción que utilizamos para enfocar algo y dejar fuera todo lo demás. El médico observa desde la anatomía y sus funciones; el contador desde números y estados financieros; el deportista desde su disciplina; el político desde el bien común; el abogado desde la aplicación de las leyes; etc.
No estamos haciendo un planteamiento sobre si el observador es bueno o malo. No. Se trata de saber si el observador o distinción utilizada es la mejor, la de mayor utilidad, la que explica mejor una situación y que al mismo tiempo abre posibilidades de actuar de mejores formas para alcanzar también, mejores resultados.
La importancia de este concepto está no sólo en lo anterior, sino en la posibilidad de evaluar si es el observador que mejores acciones y resultados ofrece, y si no lo es, el poder cambiar y elegir otros observadores diferentes, con posibilidades de lograr mejores resultados.
Existen infinitos observadores, tantos como posibilidades o distinciones sean generadas por cada ciencia, disciplina o personas creativas.
En la práctica del coaching se utilizan distinciones de tipo ontológico, PNL, emocionales, corporales, experienciales, grupales, liderazgo, etc. que permiten observar desde su campo particular de acción cosas que no se observan desde otros campos, ni desde el campo tradicional de observación.
El uso de estos observadores generan nuevas acciones, aunque siempre limitados a un determinado campo de acción, con bajas probabilidades de enriquecer las interpretaciones, ya que siempre se emiten desde el mismo marco de referencia o paradigma.
El observador sistémico (MORE®) en cambio, utiliza las distinciones que ofrecen dichos campos sin limitarse a uno o unos cuántos, dentro de una amplia gama de distinciones contenida en los conceptos sistémicos, contando con la capacidad de ayudar a modificar acciones, a utilizar una amplia diversidad de distinciones, de elegir las mejores interpretaciones de los hechos, así como de crear y enriquecer marcos de referencia y paradigmas.
El observador sistémico (MORE®) facilita la mejora de la productividad, el levantamiento de la calidad, los cambios culturales y el desarrollo permanente de las organizaciones.
El observador sistémico (MORE®) promueve un desempeño de mayor nivel, con valores agregados de impacto favorable y el desarrollo de competencias, moalidades y nuevas habilidades.
El observador sistémico (MORE®) permite el enriquecimiento de pensamientos, generación de ideas, desarrollo emocional, actualización de valores y toma de conciencia.
El observador sistémico (MORE®) invita a llevar una vida ecológica, natural, sustentable, favoreciendo el flujo de la vida y enriqueciendo cada situación que se experimenta.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿Desde que distinción observas cotidianamente?
- ¿Qué observador te permite mejorar la calidad y productividad en tu organización?
- ¿Que observador te favorece mejorar tu capacidad de aprender?
- ¿Qué ideas utilizas para llevar una vida ecológica?
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Información en Entrenamiento ICF-ACTP
domingo, 2 de enero de 2011
Proyecto sistémico vs. proyecto tradicional
Aunque es una nueva modalidad, los proyectos en los que venimos participando buscan fundamentalmente la satisfacción de necesidades económicas, por medio de la oferta de satisfactores sociales.
Son proyectos diseñados para cumplir con objetivos específicos que repercuten a favor de grupos específicos.
En la actualidad, todas las sociedades necesitan de este tipo de proyectos, ya que nuestra sociedad actual está enfocada al consumo, a la vida material y al logro de metas particulares.
Son proyectos diseñados por otros, para satisfacer a otros y para beneficiar a otros.
El proyecto sistémico incluye las bases de los proyectos actuales y los enriquece introduciendo contenidos esenciales para el mejoramiento de la productividad y de la calidad de vida.
El proyecto sistémico ofrece elementos para optimizar las actividades organizacionales, para establecer una actividad comunicativa favorable al desarrollo de una sociedad progresiva, saludable. ética y sustentable.
El proyecto sistémico permite la creación de culturas de alto desempeño, comprometidas y orgullosas de su participación en la comunidad global.
El proyecto sistémico promueve el desarrollo colaborativo de habilidades, competencias y profesiones de alto valor para la sociedad y para las personas que las desempeñan.
El proyecto sistémico ayuda a los individuos a utilizar sus talentos, capacidades y recursos, favoreciendo su actividad creativa, el desarrollo de proyectos propios y clarificando la diferencia entre su potencial particular del de los proyectos ajenos.
El proyecto sistémico reconoce los diversos niveles de integración de los sistemas y procesos que contiene y en que es contenido, creando paradojas que llevan a nuevos niveles de desarrollo, a la superación y a encontrar soluciones muy por encima de lo acostumbrado.
El proyecto sistémico se desenvuelve en niveles más elevados de conciencia, en donde es factible la colaboración, la armonía, la felicidad, el respeto mutuo, la libertad y la evolución humana.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿En cuántos proyectos participas?
- ¿Tú los diseñaste o los diseñó un tercero?
- ¿Cuáles son sus contenidos y qué fines persiguen?
- ¿Enriquecen tu vida, la de los demás y te dan plenitud?
Entrénate como Coach Sistémico
martes, 26 de octubre de 2010
Liderazgo sistémico vs. liderazgo personal
Lo anterior implica que hablar de ser líder es hablar de la persona. Ciertas personas son líderes y otras no. Algunos nacen siendo líderes y otros aprenden a serlo. Como sea que se entienda, se habla de personas. Hasta aquí entonces, el liderazgo está personalizado.
El liderazgo como proceso existe especificamente al desenvolverse en un aspecto de un determinado proceso de transformación, en donde el líder invita a los participantes a cumplir con el valor agregado que les corresponde aportar.
El liderazgo como proceso está ampliamente utilizado en la participación de ciertas actividades profesionales, en donde el líder es quien guía a los demás dentro de una determinada especialidad, sea en lo personal, familiar, profesional, político, religioso, deportiva u otra.
El liderazgo como proceso facilita que en una situación particular puedan desenvolverse como líderes cada uno de los participantes, dependiendo del tema, la situación, la experiencia y la voluntad de la persona.
El liderazgo como proceso implica que todos podamos ser líderes en diferentes momentos, lo que facilita compartir las responsabilidades, las decisiones y fomentar el compromiso entre los participantes.
El liderazgo como proceso promueve el desarrollo de habilidades de líder en cada uno de los interesados, ya que invita a que cada persona ofrezca sus servicios profesionales desde su propio campo de experiencia, dominio y convicción.
El liderazgo como proceso invita a ser útil a partir de donde la persona siente entusiasmo, alegría y confiabilidad, fomentando con ello el desarrollo de valores como la lealtad, calidad y excelencia.
El liderazgo como proceso es una invitación a encontrar los mejores pensamientos, los mejores valores y los mejores talentos dentro de sí mismo, y utilizarlos para dignificar la propia vida y la de los demás.
El liderazgo como proceso invita a elevar el propio concepto, identificándose con lo más elevado de la vida, con la naturaleza y con la gran Concepción Universal, en tal forma que cada ser humano se ubica como un seguidor de los más elevados elementos que existen en nosotros y en nuestro alrededor, para convertirnos en ser humanos de talento, alto desempeño y dignos creadores y servidores de nuestra sociedad.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿Te consideras líder?
- ¿En qué eres líder como proceso?
- ¿Te identificas con algo elevado o con las cosas comunes de la sociedad?
- ¿Qué pensamientos te ayudan a avanzar hacia niveles de excelencia?
Entrénate como Coach Sistémico
lunes, 18 de octubre de 2010
Manejo de incertidumbre vs. falsa seguridad
Grandes cambios en las ciencias, la tecnología, la política, la economía, la ecología, la comunicación, la educación, por sólo nombrar algunas, nos llevan a estar presenciando una infinidad de posibilidades sociales y culturales a nivel global, generando en las personas una gran sensación de incertidumbre.
Mucha gente tiene la sensación de estar perdiendo los fundamentos esenciales de sus vidas, basados en determinados valores, creencias y costumbres, prefiriendo sentir una seguridad basada en esos conceptos, siguiendo sus tradiciones y dentro de su zona de confort, aunque sean obsoletos.
Importante: "Es difícil estar 100% seguro de algo." Muchas cosas predeterminadas sí nos permiten estar seguros, como que 2 + 2 = 4. A su desconocimiento le llamamos ignornacia. Pero no es ahí donde se presenta la incertidumbre sino en lo no predeterminado, en lo no operativo, en lo no estructurado.
E ir hacia adelante, al futuro y evolucionar, sea en lo personal, lo social o profesional significa no tener la certidumbre y la necesidad de tomar riesgos. Quien no arriesga no gana; aunque hay de riesgos a riesgos. Lo riesgos deben ser calculados.
Muchos prefieren experimentar la sensación de seguridad, aunque sea una falsa seguridad, que tener que esforzarse por seguir dando los pasos en su evolución personal y social. Estas y otras características de la sociedad que estamos viviendo están anunciando el surgimiento de un nuevo humanismo, con nuevos enfoques y modelos que permitan dignificar la vida del ser humano y evolucionar hacia un siguiente nivel de civilización.
La diversidad es una de las claves de la evolución universal, pero ella trae consigo una mayor complejidad, ya que día con día son más y más, los elementos, ideologías, productos, servicios, etc. que contiene y que se presentan simultaneamente en nuestras vidas; más en un mundo globalizado. Y la expectativa es de que no va a parar, sino de que va a aumentar.
Manejar la incertidumbre implica aprender a hacer distinciones sociales que favorezcan ofrecer servicios y productos a la sociedad liberándo a los individuos y desapegándose de cualquier convencionalismo prestablecido.
Manejar la incertidumbre requiere contar con elementos para enriquecer nuestros sistemas político, económico, educativo, religioso, científico, jurídico, artístico y de intimidad, con significados y contenidos que permitan el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.
Manejar la incertidumbre es una invitación al desarrollo de nuevas habilidades de comunicación, liderazgo, solución de problemas, toma de decisiones, trabajo en equipo, de flexibilidad-adaptativa, de mejorar nuestras interacciones y en general de todas aquellas que nos permiten contribuir con valores agregados de calidad a nuestras familias, empresas, escuelas y comunidad en general.
Manejar la complejidad ayuda al cultivo de nuestros talentos, valores, virtudes, pensamientos, sentimientos y todos aquellos conceptos que favorecen la vida interior del ser humano y el desarrollo de un espacio moral grato al ser interior que todos llevamos adentro.
Manejar la complejidad es poner las capacidades propias al servicio de algo más elevado que lo supefluo y material de la vida común que llevamos (sin menospreciar las grandes cualidades que existen en el mundo moderno). Es elevar el observador para generar acciones de mayor valor humano y social.
Manejar la complejidad nos lleva a buscar nuevas posibilidades, a correr nuevos riesgos, a encontrar nuevos satisfactores, a mejorar la productividad organizacional, a favorecer el desempeño en nuestras actividades, a elevar las capacidades de los individuos y a llevar una vida de elevada calidad.
Manejar la complejidad es, en última instancia, aceptar el llamado que la misma vida nos hace para acercarnos a cumplir con una parte importante de nuestra misión de vida. Permitir que la vida viva a través de nosotros. Para eso tenemos una mente, una sensibilidad, una conciencia.
Algunas preguntas para reflexionar.
- ¿Sientes inseguridad en alguna parte de tu vida?
- ¿En qué partes de tu vida sientes seguridad?
- ¿Cómo estás enfrentando la diversidad?
- ¿A qué te invita la incertidumbre que vives?
- ¿Qué sientes al manejar favorablemente la incertidumbre?
- ¿Quieres mejorar tu "Manejo de la incertidumbre"
Entrénate como Coach Sistémico
Nota: para intitular esta distinción me basé en el capítulo 6 del libro "Iceberg a la Vista" de Miguel Á. Ariño y Pablo Maella, Ediciones Urano, España 2009